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lunes, 22 de febrero de 2010

Esbozo de un retrato floral


Oleo de Guiseppe Arcimboldo

Tus manos piafan en el sotobosque
¿recuerdas al peluquero que se comió un bucle?

Tus ojos golpean como si fueran pesuños
¿recuerdas al violinista que se ahorcaba con una cuerda de guitarra
cada atardecer?

Tus brazos se abren como las ramas de los prunos
¿recuerdas el árbitro que se enviaba tarjetas postales?

Tu cuello  — que me recuerda tu cuello — agasaja la mañana
¿recuerdas el director de escena mesándose la capa?

Tus lágrimas desgonzan cada tarde que las alimenta
¿recuerdas el albañil que quería ser cocinero?

Tu nariz — envidia de actrices italianas — alisa los sentimientos
¿recuerdas al oficinista que triscaba entre cartapacios?

Tu mentón ahuyenta todas las filosofías orientales
¿recuerdas el abogado que quería abrogar las puñetas?

Tus pómulos resquebrajan los butacones enhiestos
¿recuerdas el profesor al que se le olvidó sonreír?

miércoles, 17 de febrero de 2010

Mater amantísima



Fueron necesarios todos los árboles
para que comprendiéramos la barca de piedra
fue necesaria toda la sed
para que abrazáramos el puente y el río
fue necesario tanto tiempo de silencio
para que reverenciáramos el discurso y la palabra
fueron necesarios todos los calderos
para que anudáramos la lumbre y el cereal.

Entremedias de tanta desazón
avanzaste sumergida en sueños
vestida sólo con una venda en los ojos
sujetando apenas el espejo
sobre la quilla de una góndola o un velero
hasta que reventó tu garganta
en un fanal que preservaba mediodías.

jueves, 11 de febrero de 2010

Una sombra que avanza


Técnica mixta sobre cartulina de Humberto Viñas García

Entorno los párpados golpeados por una esfinge
   El calor aprisiona músculos 

Cierro las manos en torno a las plumas de un ángel
   Quiero que viertas tu mirra —

Repican en mi cuello las luces de aquella galbana
   El sudor es licor de cuerpos 

Impactan en la palma de mis manos pirámides truncadas
   Deseo besos de hielo —

Recorren los dedos todas las gotas de un lago sollozante
   El matiz de la espera es oro —

Abrigo las muñecas con la fuerza de un vértice goloso
   Anhelo tapicería pálida 

Recogen mis hombros los sonidos de un tranvía de caballos
   El sombrero es una copa de alabastro —

Renacen mis codos con el ulular de una margarita
   Solicito una sopa al funcionario —

Desembocan en mis bíceps una bandada de estorninos
   El cálamo renace boquiabierto —

Retornan a mi pecho todos los brotes que se helaron
   Regento un balcón de suspiros —

Nace en mi vientre un silogismo binario y arcaico
   La bandera estalla en carcajadas —

Saltan en mi cintura los lunares que no quisiste
   Visto un faro macilento —

Brota de mis costillas una bóveda intransitiva
   El árbol ofrendó un helicóptero —

lunes, 18 de enero de 2010

Cien palabras





Resumir en dos gestos con los brazos
cien palabras que cabalgan en mis sienes
parece alquimia de letras
y no deja de ser otra cosa que tu conversar
una fuente que vierte vino tinto
un jardín plantado de árboles capitulares
un sendero formado por setos de fresas
una plaza con bancos de cristal
y en el centro de ese laberinto que no engaña
esperas junto a la fuente
abanicando tus tobillos peras de carne
con plumas de una leona
que nunca quiso ni asustar a los jilgueros
siéntate conmigo en la mañana
hablaremos de todo aquello
prohibido por los dioses.

viernes, 15 de enero de 2010

Esplendor





Un ejército de bombillas desfila ante mis ojos
socarrados de imaginar Sol puro
la anilina que se vierte en la ventana
recuerda la rojez de tus pómulos al atardecer
te abrigas con plumas de tigre polar
saltas desde lo alto de una catarata de estigmas
y el signo en tus ingles
es parte piel desgarrada y parte sangre azul
corres con los pantalones de tu hijo
corres con la camiseta de tu hija
corres con el pelo suelto a pesar del calor
corres con un escudo encima del corazón
no necesitas nada ni un jarrón de vocales
para entrar en el fondo de Baudalaire descalzo
jugando con los silencios caniculares
mientras no sudas porque no quieres brillar
¡Ven!
¡Ven!
Grita el verso desnudo de Juan Ramón
y la princesa de Rubén juega en un cuadro de Watteau
yo absorto toco la vihuela
que colgaba en la lámpara esperando tu llegada.

jueves, 14 de enero de 2010

Paseo Noctámbulo




La arena húmeda de una playa mediterránea
brilla bajo el foco de la luna
amortigua el paso de caminantes
en búsqueda de voces escondidas
entre los pliegues de la espuma y el viento.
Pieles aturdidas por la brisa
ojos que escudriñan hacia dentro
pies que recogen el paso de siglos
tobillos bañados por lo eterno
dedos incrustados en lo efímero
piernas que apenas sostienen cuerpos.
No es necesario hablar
es imposible callar
el salitre se incrusta tan adentro
el susurro milenario aviva su mensaje
¿Para qué quiero palabras, para qué las quiero?

miércoles, 13 de enero de 2010

Lirio en la noche





Sujetar las bridas de una mañana y un café
acariciar la luna que gira y se agiganta
quemarse con la nieve que enrojece de ternura
ser aprisionado por terciopelo supurando calor
semejar la estatua que suda y es mármol
apartar a un lado el negro de la noche
cambiar las palabras por caricias profundas
ahogar el verbo que busca dar vida
hacer volar montañas de agua sobre seda
clavar las yemas en roca que palpita
regar el hombro con brotes de futuro

  

y estar
y parir sueños
arrumbar timones
determinar los rumbos
arrullar el lirio
concebir astros
vivir

en nosotros
por ti
por mí.

martes, 12 de enero de 2010

Fruta disecada




El caudaloso río de tu pelo
se desborda con el contacto de mi piel
la flor que reina en tu frente
respira cuando la intimido con mi sudor.
Necesito gafas de sol cuando me acaricias
así centellean tus ojos
necesitas tres gotas de cordura cuando te acaricio
así oscilan los cimientos.
Un lobo se pasea en mi boca cuando te huelo
cuídate del oxígeno en la cintura
una gacela arrodillada fustiga con los pómulos el aire
cuídate de esa fuerza en las muñecas.    
      
Asperjamos con bravura el techo del infierno


fundes tu pecho con mi pecho


para preservar la fruta que nació siendo vorágine


dibujando rejillas en la bóveda.

lunes, 11 de enero de 2010

Patio




La niña sonreía montes de agua
El niño acariciaba las baldas de su madre

Quiero sentirte en carne pura
Aunque el reloj arranque dos ojales
Aunque el hueso recite margaritas

Un flequillo moreno es toda una bandera de libertad
Recuerdo mi cartera de cuero flor de herrajes

Soy el árbol donde cuelgas el columpio
Soy la espera que presentiste en aquel muerdo
Soy algo que desconozco aún

Un caballo orgulloso y fuerte bebe de mi fuente
El patio sostiene macetas de fuego

Mañana cantaré lirios que se abren
Mañana he de dormir junto al romero de tu espalda
Mañana no será mañana será un cordero

Un exorcista en Roma no respira calmantes
Un embajador en Roma no viste coliflores
Un amanecer en Roma acariciarás mis huesos

Mañana naceré en Roma con los tritones y los monolitos
Mañana en Roma beberás mis poros

lunes, 28 de diciembre de 2009

Ángelus



Ángelus de Millet








Busco encontrar vida en las palabras
pero se quedan
cortas, insulsas, vacías, sin alma



cuando las comparo con la sonrisa
de un niño
siento que la luna se descalza.

¿VENDRÁ HOY A REGALARME UNOS GUANTES DE VIENTO?

Ya retornan los campesinos al ángelus


vuelve


una y otra vez


la tierra a desnudar de símbolos el cielo


solamente nubes cuajadas de fuego y unos pájaros


soledad para el poeta


esperanza para las raíces con sudor germinadas.



LLEGA LA HORA DEL SILENCIO, 


DEL PAN CON ACEITE





En un estanque sin fondo


peinaré con mucho cuidado el fruto de la esperanza


en un campo de manzanos


observaré que todo es pulcritud y anhelo.




martes, 22 de diciembre de 2009

Espiral poética




Una barba se aloja fantasiosa en una hoja de papel
incomprendida suma de vicios y rellanos
rehusa tener jazmines en las patillas
para no dañar las uñas que la mecen
enfrente los sonidos de una sartén
al descongelar el miedo a la ternura
es preferible escayolarse el alma
por si acaso volviera el gris al cielo.


La voz, misterio diminuto en un sarpullido de amapolas,
está inacabada desde sus cimientos
se sostiene sobre una pizca de albahaca
esperando no sople mucho el verbo esdrújulo
y la haga caer desde las mejillas al relicario.


Te cubriré de sonrojos la raíz de las uñas
esas que resuenan a cada paso que no viertes
entonces comprenderás que el número áureo
era solamente una broma para los sentidos.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Desierto de agua




Me sujeto al borde de una taza
manchada por notas de violonchelo
para no morir electrocutado en café
inclino mi frente ante la grandeza
que se esconde en los pliegues de una falda
guardada en el interior de tus muslos.

Llego a la noche invocando el día
llego al alba llamando a la luna
rompo el sello de mi juventud ecléctica
como Aquiles guardaba su rapidez.
Nínive no es nieve es grandeza
tu respirar en mi nuca no es calor es grandeza
sentimos que nos atan los pronombres
con una espiral que llega hasta la intensidad errada
sentimos que nada nos detendrá ( ni el acero)
cuando el ángulo de tu rodilla y tu pecho
señale el centro de mi llamada.

Nos coronaron con una pieza fundida en bronce
por miedo al color de las piedras
pero la arena de aquellas tiendas fastuosas
y el negro roncar de los tambores
fueron el comienzo de una inconclusa paciencia
donde anidan turbantes y esporas
donde gritan los verbos ya raídos
donde resucitan amarillos y azules. 

jueves, 17 de diciembre de 2009

Cotton




Calientas tus ojos en mis palabras


desatando un incendio en tres estrellas


decides que la noche es muy oscura


para no perder la brújula entre sábanas


con olor hierro


con sudor papel


con sabor a tul


con calor de pétalos




¿Qué harás después de beberme el hígado?


…casi un hilo de pregunta…




Seguramente me columpie en tus clavículas


puede que rompa a pedradas la luna


o juegue con el Cotton de Tulear




¿Repararás después mis párpados?


cayeron mientras me duchaba


…casi una seda de explicación…

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Vómito




En la fría mañana la niebla cubre mis manos
acabará sembrando un terrón de azúcar
en el mismo centro de mi cerebro con forma de lechuga
y un triste pájaro sin laringe
en los bordes del corazón deshilachado.

¿Quién eres?
Te reconozco en aquella camarera dulce como carne de membrillo
en la dama que con elegancia paseaba del Capitolio a las Termas
en la niña que con una navaja pelaba atardeceres
en los ojos que me han mirado mientras jugaba guarecido de la lluvia
en las manos enguantadas que tomaron café aquella tarde
en las piernas marmóreas de la araña del jardín.

Tus brazos no callan
 y yo ensimismado
dejo que la nieve
sepulte las hojas que cayeron de aquella estrella
enciendo mi cigarro con la palma de mis manos
apuro el agua acumulada en mis sienes
preparo un café para tramitar voluntades
mientras tú descansas del vómito de negaciones
que volaron debajo del tejado blanco.

martes, 15 de diciembre de 2009

Gárgola niña




Coges el trigo con tus dos manos
niña madre
niña autoridad
lo colocas sobre el hombro tan estrecho
que parece una línea en el infinito
balanceas el surco tintado tan temprano
convirtiéndote
en costilla de la montaña
en raíz con cientos de años
en gesto húmedo que es juego
en ceja ajena al sudor.

Eres delfín que desgrana sonrisas
liebre en la piedra adornando la puerta
flor que enseña el final de la flecha
altar orientado siempre á Oriente
gárgola esculpida en la generosidad.

Quisiera, niña madre,
escribir en tu frente con mi voz
el significado del árbol de la esperanza
donde las yemas anuncian un beso
desafiantes ante el peso del alma
intricado laberinto donde la luz canta
y la belleza del lirio no quiere dormir.