
Oleo de Felipe Garzo
Desleída la tarde en una nube
que cubre mi tejado
presagiando furia en el aire
y furor salpicando la tierra
me refugio en cielos velazqueños
sombrillas de Monet,
de Turner su Venecia.
Mis ojos se bañan en sus cielos
mis dedos se posan en las láminas
intentando llenarme de su esencia.
Paseo por el verde sintiendo el sol
sobre mi descubierta cabeza
vuelvo al voluptuoso balanceo
de una góndola rodeada de belleza
quedo entre esos dos paréntesis
que guardan ejércitos y nobleza.
Estalla voluptuosa la tormenta
que como todas ellas
me lleva sin remedio al lado de mi abuela.
Ambos oliendo el aíre
adivinando rayos
sentados a la puerta.












