
A mi padre y a sus miedos
Dormitando dentro de mi cuerpo
veo transcurrir la lenta tarde
donde un paraguas de nubes
nos roba el sol, miserable.
Pronto rodarán perlas en la tierra
y será posible asaltar charcos,
lodos consecuentes con el cielo,
con la mezcla marrón e incolora.
Las margaritas magentas
ya no despertaran de su sueño,
y algún día,
probablemente,
tú me contarás mi propia historia
ya no despertaran de su sueño,
y algún día,
probablemente,
tú me contarás mi propia historia
sobre la que pediré detalles...
intentando comprender actuaciones
que serán imposibles
de entender
porque el agua
ya no mojará mis pies
pisando las lagunas del atardecer.
¿Añoraré la oscura paz de esta tarde
o acaso viviré en un gris perpetuo
en el que sólo cabrá el olvido?
o acaso viviré en un gris perpetuo
en el que sólo cabrá el olvido?
