Hoy es lunes por la tarde, podréis preguntaros que causa ha trasladado el compartir espacio desde el domingo hasta hoy.
Sencillamente el sábado no saltaba la actualización del blog y decidí publicar el lunes en vez del día habitual para este espacio Compartido. Luego, Día de Difuntos, la hora se echó encima y no me parece justo que este poema quedase con menos tiempo del habitual. Así que hasta el miércoles no actualizaré.
Hoy me acompaña Lisandro, Lichi. Mantiene con brillantez el blog
Motivos de mi sentir, es parte activa del Taller de literatura Kapasulinos (un saludo a todos) y se faja con las palabras con una madurez impropia para su edad. Aparte de todo eso es una persona que merece la pena, con la que pasaría unas horas entre cafés y cervezas... otro ejemplo a seguir para continuar creciendo en esta vida.
Hemos intentado traer a forma de poema un dialogo, una resolución de una disyuntiva que a veces trae el destino. Espero de todo corazón os guste el poema, está hecho con amor.
La solución de la encrucijada
Lichi y Manolo Jiménez
— Oiga Usted, que la escuchó hablar de amor,
responda, no se preocupe por mi dolor.
¿La sintió suspirar por las mañanas?
¿La vio despertar acariciando sus sábanas?
— ¿Suspirar?
¿Despertar?
¿Sábanas?
¿Realmente quiere saber?
— Sí, y si pregunto hoy, por algo es…
Frente a frente, lo intimo a responder:
¿Qué tiene Usted, que no posea yo?
¿Cómo nació tan insólito amor?
Si yo era dueño de todo su querer…
O así lo creí…
Lo creí,
sigo escuchando
sus palabras en mi oído.
Aún siguen retumbando, se lo digo,
pensé que éramos felices,
así lo sentí…
— ¿Quiere saber?
Debiera mirar dentro, en su egoísta amor.
Siempre pregunta desde su visión:
¨Si a mí…¨
¨Creí…¨
¨Sentí…¨
¿Qué significaba para Usted?
¿Un juguete para después de cenar?
¿Habló con ella sin monologar?
¿Escuchó su voz en serio una sola vez?
O acaso…
¿Era feliz al poseer la más bella flor
sin ocuparse siquiera de uno de sus temores,
sin saber acaso cuáles eran sus ilusiones ?
¿Realmente quiere saber?
— Realmente quiero saber,
pero permítame antes responder:
Ella era para mí la vida,
y aún lo es.
El mejor tesoro en una caja de cristal
que traté con ardor de conservar.
Le hablé en susurros,
escuché su melodiosa voz.
Reconozco que la más valiosa flor
la lleva guardada en su corazón…
Y le doy la razón,en algo fallé,
pero toda las culpas, no asumiré.
Cargará ella con su alud de mala fe
y Usted, señor, me temo que también…
De un día para otro me dejó de querer
y nació su devoción por otro hombre…
no me interesa su linaje ni su nombre.
Sé que es suya, me resigno a perder…
Yo le juro, que si la hace feliz,
seguiré por mi camino
derramando el olvido
y seré buen perdedor,
la dejaré ir…
Pero antes, responda mi pedido.
-Le daré si así quiere, razones y motivos…
De amor, hablaba antes con Usted.
De dolor, me habló sin ningún reparo.
De abandonos en presencia.
De palabras sin sustancia.
De frases que anunciaban un álgido atardecer,
donde siempre debía amanecer.
De caricias de hielo,
de nieve y de fracasos.
Y justo en el instante
que de frío sintió que iría a perecer,
salvó su vida entre la tibieza de mis brazos.