Personal y Compartido

martes 10 de noviembre de 2009

Hornacina



La lluvia bautiza sin parar
mi cabeza con tu ausencia
plena de existencia insoluble
en cada gesto
en cada mueca
en cada paso
en cada gota.




Mi nombre ya no es
simplemente está en cada recodo
por el que te imagino esperando
acariciando cada una de sus letras.
Mi cuerpo ya no está
simplemente es cavidad en el aire
que en algún otro lugar
también acaricia la hornacina de tu presencia
donde sé guardas uno de mis besos
que hace tanto tiempo abrasó tu alma.

lunes 9 de noviembre de 2009

Cálamo



Imposible ejecutante de rezos y maldiciones
pusilánime descastado en su mismo centro

aboga por raíces desmembrado en misterios

cercena copas ribeteadas en miedos y penumbras.


Un hidroavión con muelles en las alas

y cicatrices de anidar en mil museos

templa aceite de linaza entre sus ojos

cuidando con esmero una cruz de hielo.





Somos católicos


¡déjale!


no ves es un triste navegante

que aflora desde el río como vaga eternidad

una moneda le basta para cambiar de sombrero.


Somos cautos


¡cúbrele!


tirita como el cielo cuando llueve

debe tener agujas en los pies no puede arrodillarse

una sopa caliente pintará sus mejillas de azul cielo.





Y los trigos cautivaran el paso del tiempo


dibujando en él una piel de sequedad dentada


bañémonos con sangre de relojes


sin duda el cálamo ya murió en su vientre.



domingo 8 de noviembre de 2009

Fusión del deseo, compartido con Ana Sáenz



Esta semana tengo la gran suerte de compartir espacio con Ana Sáenz.

Mantiene dos blog: Escalera de caracol, y Esquemas de una voz blogs de poesía que rezuman sensibilidad y buen hacer por todas y cada una de sus letras y del que aún no comprendo como solamente somos siete  y dos seguidores. Uno de los misterios de este mundo de los blogs.

Me gustaría hablaros de Ana, pero sinceramente creo que es preferible que la descubraís a partir de sus letras, de sus poemas, de su mirada sensitiva y especial, de su plasmar la realidad de esa manera tan especial. Es toda una mujer sensible. Mujer y Sensible.

Sin más dejo el poema, fusionado de principio a fin.

FUSIÓN DEL DESEO



Repaso tu cara con la vista



(el tacto aún está prohibido)


resumo tus músculos en mi mirada


reuno tus formas en mis ojos


rebrota en mí la eterna fiebre


que nace al vislumbrar tu piel oculta.






Encandilas mi templanza,


ensayando sobre mí tu tentación


cómo aliento en la mirada,


ruborizas mi tez sin darme calma


haciéndome partícipe de tu excitación.






Y me enciendes sonrojándote


y te enciendo sin más ánimo que el de posesión


mis yemas arden sin tocarte


mi vapor hace vaho en tus pupilas


y tus palmas se aproximan a mi pelo.






Enredan mis dedos tus hebras de seda


hilando despacio la codicia de los cuerpos


colman nuestras manos las caricias tejidas


en piel que arde igual que lava encendida,


y respiro de tu boca el sabor del deseo





y respiro de tu cuerpo el sabor del deseo


rozo con mis fuerzas tu esencia escondida


tus ansias rocían mi enardecido centro…


y vuelco mis ganas en tu tempestad


impulsamos el éxtasis,


nos dejamos llevar.

viernes 6 de noviembre de 2009

La travesura de PAN, parte III y final



INTRODUCCIÓN PARTE III

Y Pan retocó, rehizo, compuso,  tres poemas, ya habéis visto los dos anteriores, creo que en este tercero se elevó a su potencia más "noble", a su esencia más exquisita, a su falta de decoro superior.

¿Acaso vino él a rematar lo que había sembrado en mi mente?
¿Acaso fui yo con mi imprudencia quien lo invoqué sin darme cuenta?
¿Acaso fue sólo un sueño?
¿Acaso siguen los dioses jugando con los humanos aunque de manera más sibilina?

Demasiadas preguntas que sigo sin poder contestar de una manera cierta.

Vista la serie de poemas ¿podríais ayudarme a contestar alguna?

Dormiría más tranquilo...

o no, pensándolo bien.






Clamor de Pan






Si he de elegir ahora


entre sal en mis heridas


o lanzada de hielo en el costado


me inclino por el mármol helado


mi pulso no puede con las bridas


que la suerte mandó a deshora.






Inconclusa pelea que no depara


otra cosa que distancia y olvido


brecha en la frente, rigor en el dedo,


aguacero en el ojo;


embriagado quedo


de tanto dolor que por mucho es querido


y en el que mi alma ya no repara


solo sabe que traspasaría


del lirio el centro con gallardía.






El día no coincide con el sol


la hora, el año, marchitó la flor


el témpano dispara balas de flúor al corazón


este avanza descompuesto y sin razón


liróforo sin cuerdas a cualquier hora


ya no sabe si es noche o aurora.





LUJURIA






Si he de elegir ahora, en esta vida,


entre salar las heridas de mis manos,


o lanzar cristal de hielo en mi costado,


me inclino por yacer sobre la serpentina.

Mi pulso ya no puede con las bridas


que la suerte me envió a deshora.


Que no me llegue la muerte traidora


antes de poseerte, amada mía.


Sudor en mi frente, rigor en mis dedos…


Siento un aguacero ardiente en los ojos,


embriagado quedo, en tu recuerdo me arrojo,


con la misma proporción de dolores y deseos.

Y en el momento en que mi alma no repara…


solo sé que sin temor traspasaría


de tus lirios, el centro, con intensa gallardía,


con delirio, sonriendo, intuyendo que te agrada.

El día no coincide con el sol; no interesan


el reloj , el año, o si marchitó aquella flor…


El témpano se derrite sobre mi corazón


y libera sus aguas, antes de muros presas .


Cual poeta sin versos, recito a cualquier hora,


ya no sé si es de noche, plena aurora u ocaso.


Me inundo de reproches, necesito el abrazo


del volcán cuya lava me calcine sin demora.




jueves 5 de noviembre de 2009

La travesura de Pan, parte II





Introducción (repetida de la parte I, para nuevos lectores)


El otoño tiene mil maravillas en forma de colores, en forma de texturas. Pero también tiene, como todos sabemos, unas fechas en las que las ventanas entre el mundo “real” y el mundo de los espíritus, dioses, semidioses o demiurgos, están más abiertas que lo están habitualmente.
Ese día es conocido desde tiempos inmemoriales: El día de todos los Santos para unos, Halloween (Noche  de brujas) para otros,  Samhain para otros.
Tenía sobre mi mesa de trabajo tres borradores de poemas, trabajaba en ellos con paciencia intentando encontrar la metáfora justa, la imagen soñada cuando de repente me asaltó un extraño sopor. Caí dormido sobre la mesa.
Al despertar y para mi sorpresa encontré junto a cada uno de los poemas una nueva versión que creo no escribí yo, aunque nada aseguro pero nada niego.
Tiene la firma inconfundible de ese travieso y juguetón dios griego de la fertilidad y sexualidad masculina desenfrenada: Pan.

Os hago participes de los poemas (en tres entregas) para que juzguéis vosotros mismos y os hagáis vuestra opinión particular si Pan jugó con mis versos o si fui yo imbuido por algún espíritu en esta noche de encuentro de dos mundos.













Bajo la mesa


Elegancia sobre la mesa
debajo un pie descalzo
enciende fuego
frotando suavemente el tobillo,
es el mismo deseo.
La conversación amena
y, ajenos a ella,
dos miradas se penetran
ignorando el momento.
Ninguno de los dos es consciente
de cómo sonrojan
sus actos, sus proyectos.




EL JUEGO BAJO LA MESA



 

Elegancia sobre la mesa.
Debajo,  se enciende el fuego.
Tus pies,  van abriendo el juego
y ese calor,  derrite las cerezas.
La conversación se vuelve amena.
Nosotros dos, ajenos a ella.
Cuatro pupilas como estrellas
se intiman a morir en la hoguera.
Ninguno de ambos es consciente
de cómo se pintan los sonrojos
debajo del mantel, chispa y antojos,
planeando ya la huída, indecentes...

miércoles 4 de noviembre de 2009

La travesura de Pan, parte I




 

El otoño tiene mil maravillas en forma de colores, en forma de texturas. Pero también tiene, como todos sabemos, unas fechas en las que las ventanas entre el mundo “real” y el mundo de los espíritus, dioses, semidioses o demiurgos, están más abiertas que lo están habitualmente.
Ese día es conocido desde tiempos inmemoriales: El día de todos los Santos para unos, Halloween (Noche  de brujas) para otros,  Samhain para otros.
Tenía sobre mi mesa de trabajo tres borradores de poemas, trabajaba en ellos con paciencia intentando encontrar la metáfora justa, la imagen soñada cuando de repente me asaltó un extraño sopor. Caí dormido sobre la mesa.
Al despertar y para mi sorpresa encontré junto a cada uno de los poemas una nueva versión que creo no escribí yo, aunque nada aseguro pero nada niego.
Tiene la firma inconfundible de ese travieso y juguetón dios griego de la fertilidad y sexualidad masculina desenfrenada: Pan.

Os hago participes de los poemas (en tres entregas) para que juzguéis vosotros mismos y os hagáis vuestra opinión particular si Pan jugó con mis versos o si fui yo imbuido por algún espíritu en esta noche de encuentro de dos mundos.

Roble e hiedra



Bajo la penumbra de un roble
                         .
crece el ardor y el misterio
                         .
una manta sobre la grana
                         .  
un roce entre servilletas
                        .
una mano que se demora
                         .
y otra que borbotea en ese fuego.
                        .
¿Viste la hiedra?
                           .
La voz traiciona el pensamiento.
                            .
La hiedra cubre el tronco
                          .
sorbiendo corteza y centro
                         .
la hiedra trepa por las ramas
                          .
acariciando hasta el extremo.
                        .
El roble aún tiene fuerzas
                         .
y cubre la hiedra con esmerado celo. 






La fusión del roble y la hiedra.







Bajo la oscura penumbra de un roble
crece el halo de ardor y de misterio,
un solo corazón, un beso eterno,
y dos cuerpos posesos, ya sin nombre.
Una mano que sin querer, se demora
sobre la otra,  que borbotea en el fuego.
Como la hiedra, va ganando terreno,
y hasta la voz, al pensamiento traiciona .
Y cubre el tronco la ardiente trepadora.
Se bebe todo, corteza, rama y centro,
ya sin decoro, se desparrama por dentro
acariciando hasta el extremo que implora.
El roble tiene fuerzas… resiste, pelea, 
se enlaza a la hiedra con esmerado celo,
se abrazan, se retan, en incendiado duelo,
y el alba los sorprende fundidos en su hoguera.

lunes 2 de noviembre de 2009

Comparto voz y espacio con Lichi


Hoy es lunes por la tarde, podréis preguntaros que causa ha trasladado el compartir espacio desde el domingo hasta hoy.
Sencillamente el sábado no saltaba la actualización del blog y decidí publicar el lunes en vez del día habitual para este espacio Compartido. Luego,  Día de Difuntos, la hora se echó encima y no me parece justo que este poema quedase con menos tiempo del habitual. Así que hasta el miércoles no actualizaré.

Hoy me acompaña Lisandro, Lichi. Mantiene con brillantez el blog Motivos de mi sentir, es parte activa del Taller de literatura Kapasulinos (un saludo a todos) y se faja con las palabras con una madurez impropia para su edad. Aparte de todo eso es una persona que merece la pena, con la que pasaría unas horas entre cafés y cervezas... otro ejemplo a seguir para continuar creciendo en esta vida.

Hemos intentado traer a forma de poema un dialogo, una resolución de una disyuntiva que a veces trae el destino. Espero de todo corazón os guste el poema, está hecho con amor.


La solución de la encrucijada

Lichi y Manolo Jiménez


     Oiga Usted, que la escuchó hablar de amor,
responda, no se preocupe por mi dolor.
¿La sintió suspirar por las mañanas?
¿La vio despertar acariciando sus sábanas?


— ¿Suspirar?
¿Despertar?
¿Sábanas?

¿Realmente quiere saber?




— Sí, y si  pregunto hoy,  por algo es…
Frente a frente, lo intimo a responder:
¿Qué tiene Usted, que no posea yo?
¿Cómo nació tan insólito amor?
 Si yo era dueño de todo su querer…

O así lo creí…

Lo creí,
sigo escuchando
sus palabras en mi oído.
Aún siguen retumbando, se lo digo,
pensé que éramos felices,

así lo sentí…



     ¿Quiere saber?
Debiera mirar dentro, en su egoísta amor.
Siempre pregunta desde su visión:

¨Si a mí…¨
¨Creí…¨
¨Sentí…¨


¿Qué significaba para Usted?
¿Un juguete para después de cenar?
¿Habló con ella sin monologar?
¿Escuchó su voz en serio una sola vez?

O acaso…

¿Era feliz al poseer la más bella flor
sin ocuparse siquiera de uno de sus temores,
sin saber acaso cuáles eran sus ilusiones  ?


¿Realmente quiere saber?

  
— Realmente quiero saber,
pero permítame antes responder:

Ella era para mí la vida,
y aún lo es.
El mejor tesoro en una caja de cristal
que traté con ardor de conservar.
Le hablé en susurros,  
escuché su melodiosa voz.
Reconozco que la más valiosa flor
la lleva guardada en su corazón…

Y le doy la razón,en algo fallé,
pero toda las culpas,  no asumiré.
Cargará ella con su alud de mala fe
y Usted, señor,  me temo que también…

De un día para otro me dejó de querer
y nació su devoción por otro hombre…
no me interesa su linaje ni su nombre.

Sé que es suya, me resigno a perder…
Yo le juro,  que si la hace feliz,
seguiré por mi camino
derramando el olvido
y seré buen perdedor,
la dejaré ir…

Pero antes, responda mi pedido.


-Le daré si así quiere, razones y motivos…

De amor,  hablaba antes con Usted.
De dolor,  me habló sin ningún reparo.
De abandonos en presencia.
De palabras sin sustancia.
De frases que anunciaban un álgido atardecer,
donde siempre debía amanecer.

De caricias de hielo,
de nieve y de fracasos.

Y justo en el instante 
que de frío sintió que iría a perecer,

salvó su vida entre la tibieza de mis brazos.