casi
todas las tardes
muere en silencio la sonrisa de un ave
el triscar de un niño el gris de tu hueco
casi
todas las tardes
los colores que asfixian palabras
desentierran ríos de pies y musgo en las sienes
casi
todas las tardes
el milagro deslustrado de un silencio compartido
muere de inanición
en ese surco indiferente de la memoria
que llamamos olvido


