viernes, 17 de junio de 2011

Matinal - 3 -




Crece
el día luz de la palabra
emoción advenimiento de
espejos manirrotos de albor
reflejos de un reflejo que pugnan
por vivificar aquellos pasos
necesarios                           para coserse a su piel
nerviosos                              por coserse a su piel
esquejes de carmín sobre la mesa
estolas que descansan junto
a un vaso que contiene
                                   el zumo de una estrella
                                   y el fulgor de unos labios
descansando             en                     el                           futuro

7 comentarios:

Paloma Corrales dijo...

Es tu poema el que "se cose" a la piel; fantástico.

Abrazo.

Maritza dijo...

Maravilla de versos los tuyos.
"para coserse a su piel" me desarmó...

ABRAZOS Y MILES DE BENDICIONES, MANOLO.

SIL dijo...

Espejos, reflejos, cuánta luz !!
Un zumo de estrellas me vendría bien.

Divino el poema, Manolo.

Beso grande

SIL

elisa...lichazul dijo...

esos espejos albos me transportan a las inmaculadas paredes de un recinto de hospital, sí, uno se cuese para intentar no plasmarse en esas alburas y mantenerse vivo, aunque el dolor nos escosa por dentro.

besitos Manolo
y buen fin de semana

Rafa dijo...

Vale, reconozco que llego tarde amigo... Hice lectura concisa, admiré a Manet, Delacroix y Matisse... entonces me quedo con los matinales.

Era Debussy el que compuso los nocturnos. Admirables.

Los matinales diseñados con su maestra pluma... ¿que decir?

Me han parecido algo mas frescos, intentando encontrar la alegria, encuentro, bocanada de aire, la forma se coagula, la palabra cristalina,...

El mal lector se pierde ne elogios que ni el entiende...

Una cosa si es sincera, es enorme tu vuelta para los que escriben con el alma...

Me alegro de poder seguir disfrutando de tus palabras tanto como aprendiendo...

Las críticas mas tardes,si proceden, hoy es dia de jolgorio...

Bieaventurados sean los simples..

Abrazo de uno que se complica.

Rafa dijo...

Entonces, como un pensamiento evaporado, mis dedos quedan inertes, fríos, inservibles para mis propósitos. Tengo la suerte de que el día no es festivo, mis manos no han de agasajar con caricias ni a familiares, amigos, ni amantes indecorosas. Pues te digo, amigo, que no es por decir, que mi cansancio es infundado ni tampoco libre de risas, pues con el tiempo, los años dejan huellas, sin duda, pero el rescoldo no importa a nadie a no ser que sea irreverente.

Anouna dijo...

Lo leo y me emociono con cada frase, idea, imagen. Te extraño una enormidad; lo sabes cierto? Y para mantener tu presencia vengo a leerte.

Abrazo enorme mi Poeta de siempre y por siempre.

Te quiero montones!
Anouna